lunes, 13 de junio de 2011

Novela: Amor de adolescentes

Amor de adolescentes

Capítulo 1

Un día, a una chica de 14 años y a una de sus mejores amigas le dijeron que para el verano tenían que ir a Huelva ha hacer un curso de Inglés y que cuando terminaran tendrían que hacer un viaje al extranjero.
Ella se llamaba Marta y su amiga se llamaba Miriam. Los padres de Marta estaban separados pero tenían mucho dinero y la madre y su marido vivían en los Estados Unidos. Marta siempre tenía lo que ella quería, si un día se le apetecía comprarse un móvil nuevo, ella podía porque sus padres todos los meses le ingresaban dinero en una cuenta bancaria.
Marta y Miriam no tenían novio pero había muchos chicos que las querían porque ellas eran muy guapas, sin embargo, ellas tenían una amiga llamada María que tenía un novio muy guapo del que más adelante hablaremos.
Llegó el día en el que se acabó el curso y Marta y Miriam se tuvieron que ir a Huelva. Las dos se despidieron de sus amigos y amigas y se montaron en la limusina de Marta.
Cuando llegaron fueron a la gran casa que habían alquilado y le pidieron a la sirvienta que organizara todo aquello porque era domingo y ellas tenían ganas de dar un vuelta por la ciudad y divisar los alrededores y ver si había algún chico guapo por allí cerca.
Fueron a comer a una italiano y Marta le dijo a Miriam:

  • Me hubiera gustado que nuestra amiga María hubiese venido también con nosotros.

  • Si, me hubiera encantado porque así estaríamos las tres juntas.

  • ¡Qué pena que ella no este!

Ellas terminaron de comer, pagaron y se fueron.
Cuando iban tranquilas caminando hablando de sus cosas un chico iba con un skate, que por cierto era muy guapo: tenía el pelo no muy corto, castaño, los ojos color miel y era más o menos de la edad de ellas dos. Y el pobre se calló.

  • ¡¿Qué te ha pasado?! ¿Estas bien?- dijo Marta.

  • No es nada tranquilas, pero me duele mucho, este es el número de mi hermana, ¿puedes llamarla?- responde él.

  • Por supuesto, ahora la llamo.

Marta la llama pero no le contesta nadie.

  • No contesta nadie…, por cierto, ¿cómo te llamas?- dijo Marta.

  • Me llamo Álex, ¿y vosotras como os llamáis?

  • Nos llamamos Miriam y Marta.- responde Marta señalando a cada una de ellas- Y me parece que te vas a tener que venir con nosotras y yo llamaré a mi médico para que venga a verte en mi casa. Después llamaremos a alguien de tu familia para que vaya a buscarte. ¿Vale?

  • Pero Marta, no hace falta, ya la llamo desde aquí y que venga ella a buscarme.

  • No, te vienes conmigo que en mi casa vas a estar mejor que aquí en la calle tirado. ¿De acuerdo?

  • Bueno iré contigo pero que sepas que esta te la tengo que devolver.

  • Como tú digas.- dijo Marta mientras que Miriam fue llamando a la limusina.

  • Vamos.- dijo Miriam dirigiéndose a la limusina.

Y se fueron todos a la casa.
Marta estaba emocionada porque Álex le había gustado un poco. Y a Jesús también le pasaba lo mismo.
Cuando llagaron llamaron al médico y les dijo que solo era un esguince de nada que en tres días ya no tendría.
Cuando el médico se fue Miriam dijo que tenía iba a comprar helados porque quería poner una excusa para que Marta y Álex se quedaran solos porque ella se había dado cuenta de que a Marta le gustaba Álex. Y ellos dos empezaron a hablar.

  • Bueno, me has dicho que te llamas Álex, ¿cuántos años tienes?

  • Tengo 15 años, ¿y tu?

  • Yo tengo 14. Yo no soy de aquí, soy de Isla Cristina, pero del instituto me han mandado a hacer un curso de inglés en el verano con mi amiga Miriam. Mis padres están separados y mi madre vive con su marido en los Estados Unidos.

  • Pues mis padres también están de viaje en China pero yo vivo con mi hermana Marina que es de tu edad. Me gustaría que la conocieras y que fuerais amigas de ella.

  • Si, me gustaría conocer a gente de aquí para salir los viernes y los sábados por la noche.- le contesta ella – Por cierto, coges muy bien el skate. Ande de que te cayeras te estuve mirando. Allí en Isla Cristina también tengo amigos que cogen el skate.

  • Bueno, es una pregunta que si quieres no me la respondas pero... ¿tienes novio?, porque eres muy guapa para no tenerlo.

  • Gracias por lo de guapa pero no tengo novio. Hace un mes lo tuve pero me dejó por otra. Me daba igual porque aunque me gustaba yo no lo quería demasiado. ¿Y tu tienes novia?

  • No tengo novia porque no soy como algunos que un día están con una y al día siguiente con otra. Yo quiero encontrar a una chica que me haga sentir algo cuando la veo...

  • Bueno cambiando de tema, antes me has dicho que tenías una hermana llamada Marina. Yo no tengo hermanos pero tengo una hermanastra en Isla Cristina llamada Rocío que perdón por la palabra pero es una gilipollas.

  • ¡La hora que es! Te doy mi número de teléfono y me llamas cuando quieras salir un rato ¿vale? Y te presento a mis amigos.

  • Vale yo te llamo

Y él, muy contento le da su número. Piensa que van a ser algo más que amigos.

  • Voy a llamar a mi hermana para que venga.

  • No, le digo al chofer que te lleve ¿ok?

  • Venga, vale, no te digo que no.- dijo cuando al instante entró Miriam por la puerta.

  • ¡Hola! Había una cola en la heladería...- dijo Miriam exagerando.

  • Álex ya se va.- dice Marta - ¿Está el chofer ahí?

  • Sí, está en la puerta.- respondió Miriam

  • Entonces me voy. Adiós, ya hablaremos. Y te agrego al tuenti.

  • Vale. Hasta otro día.- le dijo dándole un beso en la mejilla.

Y cuando él se fue Miriam empezó a bombardearle con preguntas.

  • Es guapo eh, te ha gustado, ¿a que si?

  • No te voy a mentir. Me ha gustado muchísimo pero es muy pronto para decir si lo quiero o no.

  • Si... Bueno ya es tarde. Se ha pasado toda la tarde mientras he ido a por los helados. Me voy a dar una ducha y ahora seguimos hablando.

Capítulo 2


Mientras, en otro lugar de la ciudad...

Allí, estaba, con la pierna en una silla y sentado frente el ordenador.

  • ¡Tío, no sabes lo que me ha pasado al volver a casa después de estar con vosotros cogiendo el skate!

  • Me he caído y me he hecho un esguince, pero eso no es todo...- continua Jesús.

  • Entonces que es lo otro.- responde Carlos.

  • Que una chica guapísima llamada Marta...

  • ¡¿Que?! No me dejes con la intriga.

  • Me ha llevado a su casa y ha llamado ha su médico para que me curara. Hemos hablado y me ha dado su número. Es súper dulce, simpática, generosa,...

  • Y te ha gustado ¿no?

  • Yo creo que si... ya te la presentaré y a su amiga para que no te de envidia, que por cierto es muy guapa también... jajajaja xD

  • Qué risa... ja ja.

  • No te pongas así, que es verdad. Ya verás como su amiga Miriam te gusta.

  • A ver si es verdad, que llevo tiempo esperando a alguien.

  • Bueno, me voy que ya es tarde.

  • Si, yo también me voy.

Y cuando Álex estaba apagando el ordenador entró Marina, la hermana por la puerta.
Con ese pijama tan infantil que ella tiene pero, estaba muy guapa, y no lo decía porque era su hermana, si no porque en realidad Marina es una chica muy guapa pero al igual que Marta, no tiene novio.

  • Hola hermanito...

  • Hola Marina, ¿dónde has estado que no me has cogido el móvil?

  • He estado con las chicas en la playa y se me ha quedado el móvil sin batería. ¿Por qué?... ¡¡¿Pero qué te ha pasado en el pie?!!

  • Lo que me ha pasado es que me he caído con el skate. Te he llamado para que le dijeras al chofer que viniera a por mí pero no me has cogido el móvil. Por suerte, una chica muy generosa que iba pasando por la calle me ha llevado a su casa y ha llamado a su médico para que me curara y después la ha dicho a su chofer que me trajera y aquí estoy.- dijo de forma medio enfadado.

  • Que chica más generosa ¿no? Creo, que para ayudarte así le has caído bien o quizás algo más ¿no?

  • Pues que sepas que esa chica es guapísima y a mí me ha gustado. Y ahora déjame que me voy a dar una ducha.

  • Bueno. Te dejo, pero te aviso cuando la cena esté en la mesa.- dijo cerrando la puerta.

A la misma hora en otro pueblo...

Allí estaban lo dos, en la terraza, de noche muy acaramelados. Recordando cada vez que se habían peleado y se habían vuelto a reconciliar.

  • Que bien que estemos juntos.- dijo María

  • Sí. Nosotros nacimos para estar juntos.- contestó Dani.

  • Te quiero.- contestó María.

Y Dani le dio un beso. Ella siguió diciéndole que le quería pero, en ese instante, sonó el móvil de Dani. El estuvo hablando y al rato...

  • No me esperaba que me fueras ha hacer esto.- dijo Dani.

  • ¿Pero que te he hecho, cariño?

  • Me ha llamado Sergio y me ha dicho que en el concurso de pateros te liaste con él mientras yo competía.

  • Eso no es cierto.- dijo María tristemente.

  • No me lo esperaba...- dijo Dani saliendo por la puerta.

María se puso a llorar. No pensaba que el que pensaba que había sido su amigo alguna vez, fuera capaz de hacerle eso. De ser tan mentiroso y tan falso como para arruinarle la relación con la persona que más quería. No puede hacer eso solo por que le gustaba ella.


Capítulo 3

En otro pueblo a la misma hora...

Acababa de cenar, y allí estaba, pensando en él. En su cara, sus ojos, su nariz, su sonrisa... es perfecto. Sentía algo en su interior que solo sintió con un chico de su clase, pero eso no es importante ahora. Lo importante es que aunque solo lo conociera de hoy lo estaba empezando a querer. Estaba tan pensativa que no se había dado cuenta de que su amiga le estaba hablando.

  • ¡¡¡¡Marta!!!!- gritó Miriam.

  • ¡Qué!- dijo Marta asustada.

  • ¿En qué pensabas?

  • En nada- dijo Marta intentando disimular.

  • No disimules amiguita... que te conozco.

  • Bueno si, pensaba en Álex. Es un chico que me gusta y que lo quiero como nunca antes había querido a otro chico.

  • Mañana..., después del curso..., puedes ir a verlo. Y de camino que te presente a su hermana. ¿No crees?

  • No se..., si ni siquiera se su dirección.

  • ¿Para qué sirve internet? ¿Para qué sirven los móviles?

  • Pues tienes razón. Iremos a verlo.

  • Oye, ¿por qué no llamamos a María?

  • Vale, le contaremos lo que está pasando.- dijo Miriam riéndose.

  • Pero ya es muy tarde, y seguro está durmiendo o quizás esté cenando con Dani, ¿no crees?

  • Pues sí, mañana la llamamos.- terminó diciendo Miriam mientras se iba a la cama.

Marta se quedó un rato con el ordenador y agregó a Álex. Cuando lo agregó espero un rato a ver si estaba conectado pero, como pasó u rato y no la aceptó nadie se fue a la cama porque ya eran las once de la noche.
Su habitación es muy bonita, las paredes son azules y los muebles negros. Tiene una cama muy grande y tiene en la pared una foto enmarcada de ella con sus amigas Marta y Miriam.

Capítulo 4

A la mañana siguiente en el mismo lugar de la ciudad...

Estaba acostada, en su gran cama, cuando: ¡¡¡¡¡ring, ring, ring!!!!! sonó el despertador. Ella detesta que en vacaciones se tenga que levantar temprano, pero que le va a hacer si tiene que ir a ese curso. Ella se levanta, se viste y se lava la cara. Se peina y va a la habitación de Miriam a ver si está ya lista. La ve todavía peinándose y le dice que baje que ya está el desayuno listo y que si no van a llegar tarde. Las dos bajan y se ponen a desayunar. Ella desayuna cereales rellenos de chocolate en un tazón de leche y su amiga Miriam una tostada con crema de cacao.

  • Hoy tenemos que llamar a María.- comienza hablando Marta.

  • Sí, necesito hablar ya con ella contarle todo lo que no ha pasado desde que llagamos.

  • ¿La llamamos después de comer?

  • Ok. Después de comer la llamaremos.

7 comentarios:

  1. me confundi un poko en la novela pero esta muy linda

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  2. Tienes que hacer maas!! Es preciosa<3<3

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  3. Que linda historia :3
    pero... todavia sigue, ¿no? porque espero que la termines!!!

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  4. si es muy lindixima pero.... ay termina???

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  5. si es muy lindixima pero.... ay termina???

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